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sábado, 15 de julio de 2006

Fallo en contra de la elección de Boccanera

Un fallo lapidatorio anula la elección de Boccanera. Llora, patalea y todavía quiere el juguete (la UNCo).

Marche una teta para el ex detodo.

A pesar de eso el ex rector de facto se empecina con seguir en la candidatura al rectorado y amenaza con apelar a un fallo impecable. Transcribimos abajo algunos párrafos de este fallo que no tiene desperdicio y deja a la luz la vivieza criolla reinante en la universidad.

Los textos en rojo son detalles agregados y el texto en negrita remarca algunas frases memorables.


Fragmentos del fallo.

“...Por lo tanto, convalidar actuaciones con el argumento según el cual “verosímilmente la voluntad de la mayoría de asambleístas que expresó su voluntad será mantenida ...” [como lo dijo la juez Pandolfi] significaría tanto como admitir que la designación de la máxima autoridad de la Universidad Nacional del Comahue quede a merced de un juicio de probabilidad formulado por los jueces (...) por lo tanto propongo admitir el recurso en estudio, declarando la nulidad de la actividad desarrollada por el Rectorado de la Universidad Nacional del Comahue, para elegir las autoridades y la conformación de los claustros...”

“No se trata aquí de simplificar el análisis de la legalidad de ese proceder sacando cuentas de presentes y ausentes, ni “descontar” los “no habilitados”. Este argumento aritmético resulta inaceptable, tanto que obligaría a convalidar una hipótesis de exclusión de un claustro íntegro, ya que omitir la elección de consejeros directivos, por ejemplo, de los no docentes (o de los graduados, o de los estudiantes) jamás dejaría el número de integrantes de la Asamblea con un número inferior a la mitad más uno del número total de integrantes”.

“Cuando se convalida la constitución de la Asamblea Universitaria en las condiciones que en la ocasión se han dado se desconoce el sentido que tiene el desarrollo del proceso electoral, que es único y se va componiendo de distintas fases o etapas que requieren ser consumadas regularmente, como señalé, para habilitar la siguiente. De lo contrario sería absurdo fijar un “cronograma electoral”, lo que seguramente nadie ha pensado jamás y, de hecho, no ha sido planteado”.

“En síntesis, encuentro en lo dicho un argumento suficiente para acceder a la pretensión esgrimida: no se eligieron todos los decanos, miembros natos del Consejo Superior ni, tampoco, los miembros de este cuerpo provenientes de los claustros de graduados, estudiantes y profesores. El respeto por las reglas del juego democrático contenidas en la norma fundamental que rige la vida de la UNC exige retomar el proceso electoral allí en donde fue interrumpido por las causas que en autos han sido reiteradamente citadas, es decir que deben elegirse los decanos faltantes ——sin perjuicio de acudirse en su defecto a lo establecido en el art.125 del Estatuto——, luego integrarse, tras elegir a los consejeros restantes, el Consejo Superior y, una vez cumplido ello y no antes, reunir a la Asamblea, pues sólo en esas condiciones quedará integrada. Cuestión muy diferente ——aunque ha quedado velada, acaso, por la confusión reinante en la vida de la UNC de estos días—— es el número de miembros que deben reunirse para posibilitar su regular actividad. Dicho en otras palabras: primero se integra o conforma el cuerpo mediante la selección de sus miembros, elegidos entre los que componen el universo de partícipes de los claustros de acuerdo con los mecanismos previstos en el Estatuto, lo que no es otra cosa que establecer formalmente que son estas personas y no aquéllas las que forman parte de él; luego esos individuos, no otros, son convocados para constituir, en lugar, día y hora fijados previamente, el cuerpo colegiado como tal y finalmente en dicha oportunidad, recién entonces, se sacan las cuentas de los miembros presentes para establecer si se alcanza el quórum que permita sesionar válidamente, es decir, constituirse”. [Por si no les queda claro a los pícaros criollos boccaneristas].

“...Sólo agregaré a lo dicho, para apuntalar desde otro punto de vista las conclusiones a que arribé, que la universidad sólo se concibe en la Argentina, desde 1918, como un ámbito en donde se desarrollan fuertes tensiones, propias de la vida democrática, que se resuelven en acuerdos entre los polos que conforman su gobierno pluralista. Si uno de los sectores ——que comparte con el resto la responsabilidad de gobernar—— adopta actitudes autoritarias o claramente antidemocráticas [hace referencia a los argumentos esgrimidos por los boccanera’s boys], cerradas al diálogo y alejadas de la convivencia sectorial que garantiza el crecimiento institucional y facilita el propósito de lograr la excelencia académica, la reacción a ello no puede ser conducida por carriles de ilegalidad, con la fuerza del mero número y adicionando a ello una indisimulable dosis de la típica picardía criolla, tal como en este caso, aprecio con nitidez, ha sucedido. En este último aspecto, no otra cosa ha sido correr en trasnoche hasta la ciudad vecina de Cinco Saltos para proclamar allí, a solas, a supuestos triunfadores de una elección viciada. Y para dar mejor ropaje, acudiendo a los servicios de un escribano, como si el acta notarial bastara para aplicar una pátina que diera brillo de legalidad.

Lo mismo puedo decir de la reunión celebrada con el propósito ——logrado hasta aquí—— de imponer una decisión atribuida a la máxima autoridad académica, la Asamblea, en un local que ni siquiera pertenece a la Universidad (detalle que no resta legalidad per se pero que es todo un símbolo de lo obrado por el grupo reunido allí), apurando la elección del rector sin dejar de apelar también, desde luego, a la magia de la herramienta notarial.

Por ello no comparto la visión que trasunta el fallo de grado acerca de las motivaciones del accionar que aquí se examina, cuando señala que la alteración del proceso electoral “no fue producto de la voluntad de la mayoría de dejar al margen de la discusión ilegítimamente a una minoría” [jueza Pandolfi dixit], atribuyendo la responsabilidad de ello a un grupo de estudiantes, quienes “obligaron” a las autoridades de la Universidad a “buscar una salida para garantizar la continuidad institucional de la casa de Estudios, en consonancia con la voluntad de la mayoría que apoyó y facilitó la vía utilizada” [jueza Pandolfi dixit]. Es que carezco de la candidez necesaria para creer que estos procederes se inspiraron en la sugerida heroicidad institucional que se les atribuye: más bien lo aprecio como una lisa y llana confrontación entre sectores universitarios, absolutamente normal y previsible, típica de cualquier ámbito de esa naturaleza, en los que una mayoría (estrecha tal vez en este caso, pero mayoría al fin) logró imponer la fuerza del número, acudiendo al empleo de fintas propias de cierta cultura política para sortear la oposición de la minoría.

Ver fallo completo.

miércoles, 10 de mayo de 2006

Decano en deca-dencia

Postura frente a la elección del decano

10 de mayo del 2006.

Compañeros/as y miembros de la Comunidad Universitaria:

Un epígrafe para contrastar:

"La Universidad Nacional del Comahue es una entidad de derecho público que tiene como fines la promoción, la difusión y la preservación de la cultura (...) y presta particular atención a los problemas regionales (...) contribuye al desarrollo de la cultura mediante los estudios humanistas, la investigación científica y tecnológica y la creación artística."
Estatuto de la Universidad Nacional del Comahue. Bases.

El D.E.Mo. llega a este consejo con una responsabilidad asumida, basada en la existencia de un horizonte de universidad no negociable. De eso no nos abstenemos. Sin embargo, sabido es para la mayoría de ustedes que nuestra posición es la abstención en la elección del Decano, Y decir abstención es un lujo enunciativo, porque uno puede abstenerse cuando tiene de qué, pero si hay algo que caracteriza a esta elección es la ausencia.

En estos últimos años hemos aprendido mucho de lo que significa la ausencia. El vacío. La sucesión casi permanente de la nada. No nos sentimos exentos de eso pero sí conscientes de su avance y sobre todo dispuestos a no aceptarlo con la resignación de lo inexorable. Conscientes del vacío de contenido reproducido desde el gobierno del Centro Universitario; de una universidad que se va cerrando progresivamente al pueblo al que pertenece. Conscientes de la ausencia de la promoción sociocultural, la creación artística y la promoción de una investigación científica comprometida con la comunidad... Si decimos promoción de estas acciones, damos por sobreentendido que las personas que ocupan el gobierno de la universidad son los principales responsables de promover... y eso no ha sucedido.

Para pretender la presencia de esas cuestiones que son elementos constitutivos de toda comunidad (la cultura, el arte, el conocimiento) no hace falta referir al Manifiesto Comunista, basta con leer los primeros cinco renglones del Estatuto de la UNC y darse cuenta que es imposible abstenerse a lo que no existe ni prevalece en la Universidad.

Para nosotros un decano no es: un nombre, una cara que nos simpatiza, un vástago de un partido, o el que hace un par de compras para la universidad. Un decano es aquel que porta en sí mismo el ideal de universidad abierta e inscripta a su pueblo, su cultura, su arte, que promueve el conocimiento como base de las transformaciones. No un portador de títulos desinteresado de los procesos sociales. Y No un decano que saltea los cinco primeros renglones de su propio Estatuto para saltar y aferrarse sin remordimientos a los incisos que lo enquistaran en el poder, sin haber hecho más mérito que el de adquirir amigos correligionarios que lo votaran hoy en el Consejo, mientras la sociedad sentencia distancia de la universidad, viéndola como una comunidad que se aleja incesantemente de las problemáticas regionales.

Si tienen dudas de la distancia entre la universidad y la sociedad examinen las estadísticas de ingreso y verán que ni los números nos libran de la tendencia al vacío.

Por el vacío existente en la universidad y en pro de un proyecto alternativo al de los que hoy se disputan las migajas del sistema capitalista y sus organizaciones va nuestra negativa ante la elección del decano.

Justamente el candidato opositor al actual decano no presenta un proyecto alternativo de universidad. En lo único que es alternativo es en el hecho de que responde a otros sectores de interés del claustro docente y que fue apoyado por un partido en teoría antagónico del partido al que rinde obediencia el decano actual. Nosotros no queremos mas camarillas, pretendemos una alternativa discutida entre toda la comunidad universitaria.

Creemos que las casas de estudios deben dirigir su acción consultando e interactuando con la comunidad que las sostiene y no responder a los intereses partidocráticos de turno, y si esto ha de ser así, las personas que se hallen al frente del CURZA deben responder a su comunidad y no a intereses muchas veces mezquinos por el poder.

Por otra parte creemos que la persona que se halle frente al decanato debe poseer una amplitud intelectual lo suficientemente vasta para aprehender los problemas locales y nacionales de manera tal, que lo pongan en condiciones de articular formas de relacionar la labor del CURZA con los procesos y las fuerzas sociales. El Decano actual no es precisamente ese hombre de pensamiento claro, critico, de inteligencia creadora y de visión panorámica, que las circunstancias presentes requieren para la dirección de una comunidad académica. No le quitamos acreditación e idoneidad en su campo académico especifico, pero el tiempo ha demostrado su cerrado horizonte para contemplar y desde luego orientarse en el vasto campo donde se debaten cuestiones científicas, políticas y culturales de distinto orden, lo cual ha llevado a que el CURZA sólo sobreviva por un lado con la ayuda del gobierno provincial y por otro lado haga aguas en lo académico y demás cuestiones que hacen a la razón de ser de un Centro Universitario. Prestigio cero.

Por otra parte queremos señalar el singular silencio sistemático en que ha reservado invariablemente sus puntos de vista sobre cuestiones sociales y políticas que hacen a la vida de la democracia universitaria. Pareciera que la gestión del actual Decano es meramente administrativa procedimental, quedando al margen los pronunciamientos en cuestiones referentes a la cultura, el arte, lo político y social, reaccionando solamente cuando algún sector lo despierta de su cómoda quietud.

Nos presentamos a estas elecciones, no para sumar votos a un sector, sino para dar batalla desde el directivo por ese horizonte de Universidad que queremos; por mejores condiciones de estudio para nuestros compañeros, para luchar contra los fundamentos excluyentes de la Ley de Educación Superior y para exigir una mayor democracia dentro y fuera de la Universidad. Los estudiantes somos minoría, dentro del Consejo frente a la casta profesoral lo cual explica la tendencia de esta democracia a cerrarse a las necesidades y bregar por los intereses de los que sólo quieren perpetuarse en las espacios de gobierno, utilizando los procedimientos como una barrera de ingreso que impide la puesta a prueba de sus aptitudes frente a las contingencias de estos tiempos.

Frente a esta barrera de ingreso, a este fin desviado de la universidad como albergue de jerarquías intocables, los estudiantes equivocados o no, sostenemos una esperanza, tenemos ideas, tratamos de luchar por ellas y necesitaremos del esfuerzo de todos para oponernos a los intereses creados. No aceptaremos prebendas a cambio de actitudes pasivas como muchas veces se nos ha reclamado. Siempre creeremos en un principio de dignidad que nos oriente hacia una voluntad libre y creadora. Dignidad implica NO aprovecharnos de la confianza que nos han otorgado los estudiantes para recibir alguna renta o beneficio para nuestro sector, e implicará por lo tanto un sacrificio donde, con intimas convicciones, demostraremos que se puede hacer política escuchando las voces de los oprimidos y no la de los opresores.

Las arenas del tiempo han corroído y han aplacado muchas ideas cuyas raíces aun siguen vivas. Hoy más que nunca sabemos que no basta la ingenua acción para ir más allá de las raíces. La sola y desnuda militancia no sirve, es solo agitación intrascendente. Nosotros tenemos además él deber de pensar y trabajar por una nueva Universidad. Queda descontado desde nuestra perspectiva la acción estudiantil universitaria cuyo fin único es responder a un interés individual y partidario ajeno al ideal de universidad.

Creemos que no basta la honestidad para ocupar un decanato, porque los beneficios que pueda reportar una administración regular quedan neutralizados con los perjuicios que acarrean las otras falencias ya mencionadas.

Con nuestro voto pretendemos alejarnos de Las políticas sordas, oscuras y de puertas cerradas, que hacen de la Universidad el patrimonio de unos pocos, manejada por políticos ya agotados. Queremos despertar aunque sea a los gritos a nuestra universidad para que entren gente inquieta, para que la Universidad Publica se haga cosa publica. Y recién ahí cuando se ausenten los grupos enquistados podremos decir nuestro voto es a favor de...

DEMO
2006